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Neutralidad en la red abre las puertas a la economía digital

En Colombia hay una guerra, y, como en muchos otros países, no es precisamente contra el crimen organizado, sino en el sector transporte: Taxistas vs Uber (y similares).
Una escalada de violencia, que parece empeorar cada día, dejando víctimas y daños a su paso, sin embargo hace pocos días, David Luna, Ministro de las TIC de ese país, zanjó la querella con una posición bastante radical:
“No tendría que haber más discusión: la economía digital es política pública en Colombia, y el sector de transporte debería aceptarlo (...) Desde 2009 está consagrado el principio de neutralidad en la red, y significa que cualquier plataforma puede rodar por la red salvo que exista prohibición expresa del Congreso de la República. El Congreso solo ha establecido dos prohibiciones: la pornografía infantil y los juegos de azar; todo lo demás es legal” (Semana, 2017)
La lectura de estas declaraciones infiere que, como el Congreso de Colombia no ha prohibido las operaciones de Uber, de forma explícita (o declarado su ilegalidad), y al no existir un marco regulatorio para las plataformas digitales dentro del ordenamiento jurídico, prima el "Principio de Prohibición" de Hans Kelsen, que reza "todo lo que no está prohibido está permitido”; o como lo homologa la normativa colombiana, "principio liberal", donde el sector privado (particular), "puede hacer lo que la Constitución y la ley no les prohíba" (Sentencia C-893/03 Corte Constitucional y Principio de Responsabilidad), por tanto Uber es legal y puede operar en Colombia.
Sin embargo, Uber y Cabify no son los únicos inmersos en esta guerra. También lo está el sector hotelero vs Airbnb y los canales tradicionales de TV vs Netflix.
Otro de los grandes involucrados en esta batalla campal es el sector financiero vs las criptomonedas (también conocidas como "monedas digitales" o "monedas virtuales", como Bitcoin, Ethereum, etc., que utilizan la tecnología blockchain), y sus operadores (Xapo, Coinbase, SurBTC, localbitcoin, etc.).
Estas "monedas" son desentralizadas (no son controladas por ningún banco o estado y su valor lo establece la oferta y la demanda) y tienen un modus operandi similar al del oro o la plata, que eventualmente pueden servir como medio de pago, pero se utilizan mayormente como activos refugio, valores de intercambio, en el mercado especulativo, como commodity, etc., y, al igual que sucede con estos metales, no al alcance de todos y su adopción está lejos de ser masiva. Y es la razón por la que algunos medios especializados han comenzado a utilizar el término "criptoactivos" (en reemplazo de "criptomonedas") al hacer referencia al bitcoin y sus semejantes, sin embargo este punto se encuentra en una zona gris, por tanto ya queda a criterio personal o de cada país llamarlas como consideren.
Los criptoactivos han sido altamente cuestionados por la prensa y el Gobierno colombiano, sin embargo, para sorpresa de sus detractores, recientemente el Fondo Monetario Internacional FMI las catalogó como "representaciones digitales de valor", y la Comisión de Bolsa y Valores SEC, ente regulador de los Estados Unidos, declaró que pasaban a convertirse en "activos financieros regulados", por tanto, han sido legitimados.
Colombia aún no las considera ni como dinero ni como activos, tal y como reza en el comunicado del Banco de la República, fechado el 1 Abril 2014:
1. La única unidad monetaria y de cuenta en Colombia es el peso (billetes y monedas) emitido por el Banco de la República.
2. El bitcoin no es una moneda en Colombia y, por lo tanto, no constituye un medio de pago de curso legal con poder liberatorio ilimitado. No existe entonces obligatoriedad de recibirlo como medio de cumplimiento de las obligaciones.
3. El bitcoin tampoco es un activo que pueda ser considerado una divisa debido a que no cuenta con el respaldo de los bancos centrales de otros países. En consecuencia, no puede utilizarse para el pago de las operaciones de qué trata el Régimen Cambiario expedido por la Junta Directiva del Banco de la República.
Lo anterior implica que el sistema financiero no puede vender, asesorar, ofrecer plataformas, etc. relacionada con las monedas virtuales. (Dinero, 2017)
El Superintendente Financiero de Colombia, Jorge Castaño, también descartó que las criptomonedas cuenten con el aval o la vigilancia de la entidad. (Portafolio, 2017)
Sin embargo, el hecho de que los criptoactivos no estén regulados, no se consideren ni monedas ni activos, no cuenten con respaldo de ninguna entidad financiera autorizada, ni estén vigilados por la superintendencia financiera, NO significa que sean ilegales, porque simplemente no han sido prohibidos por el Congreso de la nación.
Además, el argumento de que "el peso colombiano es la única moneda de curso legal en Colombia" es irrelevante. Otras monedas Fiat (Monedas fiduciarias como USD, EUR, etc.) no son de curso legal en Colombia, sin embargo circulan libremente, al igual que en otros países, y pueden tenerse, comprarse e intercambiarse.
Recientemente, la revista Semana publicó una nota de prensa titulada "¿El bitcoin es legal en Colombia? desacreditando las criptomonedas y sosteniendo que solo las monedas FIAT cuentan con respaldo. Al parecer esta revista ignora que el mayor respaldo que puede recibir un activo, producto o servicio es el de la comunidad, y algunas criptomonedas, como bitcoin y ethereum, le sobra este tipo de apoyo. Y como bien cita CALIBEST1 (un comentarista de la revista Semana): "Ahh no, el Bitcoin no esta respaldado...pero el DOLAR SI!!! JAJAJAJAJAJ No sean tan Ilusos...Ya sabemos las características del dinero FIAT...Tiene mas respaldo una cascara de plátano..."
El meollo del asunto
La neutralidad en la red es el aguafiestas que tiene a los reguladores colombianos al borde del pánico, en ausencia de normas para las plataformas digitales, ya que legaliza de facto cualquier actividad de las empresas privadas en la red, que no sean declaradas oficialmente "ilegales" por el máximo ente legislador.
Este principio es de tal importancia que define en gran medida la manera de hacer negocios en Internet y eventualmente su supervivencia, y se ha convertido en la tabla de salvación de los criptoactivos y de incontables modelos de negocios en la red.
Una de las organizaciones que más ha impulsado en Colombia la divulgación de la neutralidad en la red es la Fundación Karisma, a través de charlas, eventos, etc., pero, desafortunadamente este gran esfuerzo se ha visto opacado porque las instancias de discusión han sido relegadas a lo "técnico" del tema, pero creemos que más bien es falta de voluntad política.
Sobre este punto, Chris Marsden, profesor de la Universidad de Sussex, aclara: “La neutralidad de la red no es, necesariamente, un tema técnicamente complejo. Resulta así cuando es tratado por la gente que no quiere ningún tipo de regulación en este asunto y entonces llegamos a algo como “nadie sabe qué es, entonces nadie puede hacer algo al respecto”. (El Espectador, 2017)
Pero, al parecer, el ministro Luna se salió del esquema y adoptó una posición "políticamente incorrecta", al dar por sentado que todo el mundo en Colombia sabía qué diablos es la "neutralidad en la red" (y el que no lo sabe que lo busque en Google), y echó sus cartas, impulsando el Viceministerio de Economía Digital, que tiene a su cargo coordinar una comisión intersectorial que tendrá la última palabra en estos conflictos entre los sectores tradicionales vs plataformas digitales.
Es de esperarse entonces que este tipo de soluciones se extiendan a otras regiones de latino-américa, donde sea válida la neutralidad en la red y que no cuenten con regulaciones para los diferentes productos y servicios que ofrecen las plataformas digitales.
Si no puedes con tu enemigo, únete a él
Tarde o temprano los gobiernos no tendrán otra alternativa más que aceptar estos nuevos modelos de negocio, ya que históricamente son las tecnologías disruptivas las que redefinen el mercado y obligan a las economías a adaptarse, y no al contrario. Pero esta adopción "a la fuerza" tiene su lado negativo, y es que los gobiernos, al no poder contener la expansión y fuga de capitales, terminarán imponiendo impuestos sobre los criptoactivos... Si no puedes con tu enemigo, únete a él; o al menos perjudica a los que están con él.

Por: Alej Calero. MSc
Asesoría Jurídica: Dr. Rafael Cotes Angulo

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